'Espero que el público dé a Petrovic el recibimiento que se merece'. Eran las palabras de Lolo Sainz el día antes de la final de la Copa Korac de 1988. El Real Madrid esperaba a la Cibona de Petrovic, equipo contra el que había perdido en la final de la Recopa del 82 y en la final de la Copa de Europa del 85 celebrada en el Pireo. En ese último partido, Petrovic había anotado 36 de los 87 puntos de su equipo y había desquiciado a los madridistas con sus gestos, sus provocaciones y sus canastas. Era el enemigo a batir. El Real Madrid ganaría aquella Copa Korac pero en la final de la ACB perdería por 3-2 contra su eterno rival, el FC Barcelona. Pese al título europeo cerrar la temporada con otra derrota liguera contra el Barcelona llevaba al Madrid a una disyuntiva crucial: dar un paso de calidad hacia adelante o fichar un par de americanos de cierto nivel para intentar equipararse a Norris, Epi, Sibilio y compañía.El segundo paso era fichar a un americano que acompañara a Petrovic. La elección fue Johnny Rodgers, un 3-4 con buena mano y bastante alto (2,07 m) que podía echar una mano tanto dentro como fuera. Además Fernando Martín volvía de la NBA. El equipo ya estaba listo, importaba poco lo que hicieran los demás equipos de España o de Europa.
La temporada se abre con el Open McDonald's. El Real Madrid juega contra el Scavolini de Pesaro y lo pasa realmente mal. Es Petrovic el que tira del grupo y lidera a los blancos en su primera exhibición de la temporada. Participan también la selección yugoslava (sin Petrovic) y los Boston Celtics de Bird, McHale y Parish. Se enfrentan en la semifinal y tras una buena primera parte de los yugoslavos, los Celtics se imponen. En la final los Celtics se imponen al Real Madrid 111-96 con 22 puntos de Petrovic y un Real Madrid que supera en un cuarto a los Celtics dejando una buena impresión. Destaca de aquel partido la actuación de Cargol, el tapón de Romay a Parish y cómo Ainge, Bird, Mchale y Parish apretaron el acelerador y con poco esfuerzo se fueron en el marcador cuando más apretaba el Madrid.El cinco normal de aquel Madrid era Petrovic de base, Biriukov de escolta, Rodgers de alero, Fernando Martín de 4 y Romay de pívot. Eso quiere decir que subía Petrovic el balón y decidía lo que se iba hacer en ataque. A la larga eso significaría la ruptura del equipo, si es que alguna vez hubo equipo.
El desarrollo de la liga era distinto al que estamos acostumbrados, los equipos se repartían en A1 y A2 y luego jugaban todos contra todos a dos vueltas. Luego había una segunda fase donde se mezclaban los equipos de la A1 y la A2 para jugar otra vez todos contra todos. Después se celebraban los playoffs por el título con 8 equipos.
Desde el primer partido se vio lo que iba a ser aquella liga para el Real Madrid. Solo de guitarra de Petrovic. Dicen las malas lenguas que en los entrenamientos el croata se las pasaba todas a Fernando Martín. ¡Cuánto sabía Petrovic! Sin embargo algunas nubes aparecían en el horizonte blanco. Cuando el Madrid ganaba todo iba bien. Petrovic tiraba demasiado, pero se había ganado el partido así que miramos para otro lado. Cuando el Madrid había perdido... bueno, eso no estaba en el guión. Al principio se cargaba contra Johnny Rodgers del que se decía tenía un rendimiento irregular. Pero eso no iba a durar siempre.
Se llega a la fase final de la Copa del Rey que se celebraba en La Coruña. El Madrid ganaba al Magia Huesca, el Joventut al Estudiantes, el Barça al Fórum y el CAI hacía lo propio con el Caja de Ronda. En semifinales el Madrid conseguía ganar finalmente al Joventut tras un duelo épico entre Lampley-Martín y Ruf-Romay. Menos los buenos días se dieron de todo (la foto que abre el post es de esa semifinal, gracias Dr. Basket!). El Barça batía al CAI por 10 puntos. El morbo estaba servido, final Madrid-Barça. Todo el mundo recordaba el triple de Solozábal el año anterior, dando el título al Barcelona en el último segundo. El madridismo clamaba venganza. La final estuvo muy reñida. En cada emparejamiento de la defensa individual planteada por Aito y por Sainz saltaban chispas. El Barcelona parecía que se iba a llevar el gato al agua pero la entrada de Llorente coincidiendo con unos momentos de descanso de Petrovic hacía que el Madrid empezara a jugar como un equipo. Después Petrovic volvería para anotar triples, los olés al hacer las cuatro esquinas a los blaugranas, gesticular y casi perder el partido por su excesivo individualismo. El partido termina y Petrovic anota 28 puntos para la victoria madridista. Fernando Martín estaba comedidamente contento, pero satisfecho porque la Copa volvía a Chamartín.
A los pocos días el Madrid pierde en Liga con el Taugrés, pero encadena después varias victorias seguidas, destacando otra victoria contra el Barcelona. Pero la dinámica individualista de Petrovic hace que el equipo alterne buenos y malos resultados. Es ahora cuando ya todo el mundo piensa que Petrovic tira demasiado. Se dice que Petrovic no bajaba a desayunar con sus compañeros en el hotel cuando jugaban fuera. Cuando ganaba el Madrid ganaba Petrovic, pero cuando perdía... también.

La temporada va pasando y se llega a la final de la Recopa contra el Snaidero de Caserta de Oscar Schmidt. Pero el Snaidero no era sólo Oscar, era Glouchkov, era Gentile... El Madrid iba a sufrir. El Palacio de la Paz y la Amistad de Atenas fue el escenario del partido. Pese al acierto de Rodgers y de Biriukov en el tiro exterior, Petrovic tomaría una vez más el mando de las operaciones y desplegaría todo su juego para dar réplica él solito al triángulo formado por Oscar, Gentile y Glouchkov. Fernando Martín no recibía ni un balón y se exasperaba cada vez más. El partido acaba en empate y a punto del desastre para el Real Madrid porque Petrovic pierde el balón cuando faltan segundos para el final. El balcánico acaba el tiempo reglamentario con 51 puntos.La eliminación de Oscar por faltas y el acierto de Petrovic y de Fernando Martín en la prórroga dan el título al Madrid. Petrovic acabaría ese partido con 62 puntos en una serie de 12/14 en tiros de 2, 8/16 en triples y 14/15 en tiros libres. Números para la historia. La repercusión de ese partido en la misma sería grande, ya que con el tiempo ese partido sería recordado como uno de los mejores de la década de los 80. Pero supuso más que eso, supuso la ruptura de la plantilla (o al menos la ruptura abierta de Fernando Martín) con el individualismo de Petrovic.
Se dice que durante la celebración FM dijo en voz alta 'Esto de tirar más tiros que nadie se va a acabar'. Cuenta también la leyenda que Martín jugó ese partido con un pulgar roto y que ese esfuerzo no fue muy valorado en comparación con la exhibición de Petrovic. Lolo Sainz dijo de ese partido que se había ganado pese a que no se había jugado bien... y es que el Real Madrid, con una plantilla muy superior al Snaidero tuvo como único recurso a Petrovic, un Petrovic que no defendió nada y que pierde un balón que casi cuesta el título al Real Madrid. En años posteriores Lolo Sainz reconoció pedirle a Petrovic en los tiempos muertos que tirara de las riendas del partido por la lesión de Martín. Pues Petrovic obedeció.
Toda la prensa nacional se hizo eco del título madridista y de la ruptura que había en la plantilla. Se criticó que una simple zona se le atragantase al Madrid, que pese a sus 62 puntos Petrovic sólo repartiese 1 asistencia aquella noche, que el Real Madrid fuera incapaz de jugar en equipo... Además Fernando Martín no escondía sus diferencias con Petrovic, lo que alimentaba aún más la polémica.
En la Copa de Europa, ya con el formato de final a cuatro, el Barça se enfrentaba en semifinales contra unos semi-desconocidos que venían de Split. En la Jugoplastika de Split jugaba gente como Ivanovic, Pavicevic, Perasovic, Sretenovic, Radja, Kukoc, Sobin, Tabak ... y la entrenaba un tal Bozidar Maljkovic. Todos los jugadores salvo Ivanovic eran muy jóvenes y el Barça creía en sí mismo y estaba convencido de que ese iba a ser su año. Craso error. La Jugoplastika gana la semifinal al Barça por 87-77 y posteriormente gana la Copa de Europa ante un atónito Maccabi por 75-69. Europa queda con la boca abierta ante el talento de ese equipo y especialmente rendida ante Toni Kukoc. Nadie podía creer lo que había pasado. En ese preciso instante comienza la carrera del Barça por hacerse con su Petrovic particular, Toni Kukoc. En años venideros muchos rumores se oirían sobre el posible fichaje del croata por el Barcelona pero aquello nunca cuajó, finalizando totalmente el interés blaugrana cuando Kukoc emigra a la NBA.
Ya en España las espadas estaban en todo lo alto. El Madrid, reforzado por el título europeo, afrontaba la fase final de la liga ACB con ganas de acabar 'La liga de Petrovic' con el título más ansiado, la liga. Y si podía ser frente a su eterno rival pues mejor. El Barcelona venía de la Final Four de Munich dolido porque unos 'niños' habían derrotado a auténticas estrellas europeas de la talla de Epi, Norris y Solozábal. Parecía que el 'momentum' acompañaba al Madrid.
Los playoffs eran al mejor de 3 partidos y todos los favoritos ganan sus emparejamientos. El Barça derrota al Grupo IFA Español, el Real Madrid al Taugrés (que ya empezaba a ser una fuerza importante en España), el Ram Joventut vence al Cacaolat Granollers y el único 'cabeza de serie' que pierde es el Caja de Ronda contra el CAI Zaragoza, que pese a haber quedado por detrás del Caja de Ronda en la segunda fase se le consideraba favorito a efectos prácticos de la prensa y la afición.
Las semifinales deparan los emparejamientos de Barça-CAI y Madrid-Joventut. Las semifinales eran al mejor de 5 partidos. El CAI con aquella mítica plantilla comandada por los Arcega y Leoon Wood no puede contra el Barça y cede en tres partidos. El Madrid había tenido muchos problemas con el Joventut aquella temporada pero resuelve la eliminatoria por 3-1.
Se llega a la esperada final, Barça-Madrid. El Barça había quedado primero en la primera y segunda fase con lo que tenía el factor campo a su favor. En el cuarto partido Petrovic anota 42 puntos y pone la serie empate a 2. En esos cuatro partidos hubo duelos épicos Norris-Martín, Biriukov-Epi, Jiménez-Rodgers, Petrovic-Solozábal... Último asalto en el Palau. Los colegiados eran los sres. Neyro y Monjas. Después de un primer tiempo de toma y daca el marcador es 48-50 a favor de los de Lolo Sainz, que estaban sufriendo mucho por el karate-press de Aíto y las personales en su contra pero mandaban en el partido gracias al acierto de Biriukov y, cómo no, de Petrovic. En la segunda parte aparece la famosa 'caja y uno' de Aito que desquicia a Petrovic. Entre Norris, Epi, la defensa, las rotaciones de Aíto y un concierto de silbato acompañado de ostentosos y autoritarios gestos que ilustraban cada señalización el Real Madrid se empieza a ir del partido. Neyro está en su salsa. El Palau corea cada falta y él lo agradece gesticulando autoritariamente cual bailarín del Bolshoi haciendo de guardia urbano. Neyro está crecido, se sabe protagonista y le gusta. Petrovic se va por personales y 'La liga de Petrovic' ha dejado de ser tal para ser 'La liga de Neyro'. El bilbaíno disfruta, Lolo Sainz protesta y es expulsado. El karate-press, la caja y uno, el sr. Neyro, el Palau rugiendo, Norris, Epi ... demasiados problemas para el Real Madrid. Petrovic ya no hacía gestos al público. Ahora era Epi el que hacía gestos a Petrovic. Un lesionado Romay sale para completar un equipo de cuatro. Al Real Madrid le habían señalado 42 faltas por 17 al Barcelona, karate-press y caja y uno incluidas. El Barcelona gana el partido y el título ante su enfervorizado público por 96-85. El título más deseado se había escapado otra vez a manos del rival más odiado.

Lo siguiente es de sobras conocido por todos. Petrovic deja huérfano al Madrid y marcha a la NBA, a los Portland Trailblazers. El Madrid ficharía entonces a George Karl y a un sin fín de americanos de los que destacaría Mike Anderson. Las temporadas pasarían hasta que con la llegada de Ricky Brown y Mark Simpson, junto con Clifford Luyk en el banquillo, volviera a la senda del triunfo que mantendría después con los fichajes de Arvydas Sabonis en el 92 y de Joe Arlauckas el año siguiente.

Las anécdotas de 'La liga de Petrovic' serían imposibles de enumerar. En un partido el Madrid pierde por un tiro errado de Petrovic y al día siguiente Petrovic baja a desayunar con sus compañeros por primera vez, pero sin probar bocado. También son famosos los entrenamientos de tiro de Petrovic, que se quedaba junto con dos asistentes hasta anotar 500 canastas para mejorar su tiro porque decía que era lo que más tenía que mejorar de se juego.
Las consecuencias de aquella liga fueron muchas y muy importantes. En el plano técnico Aíto se afianzó en sus ideas, como las rotaciones de 8 jugadores, las defensas presionantes agresivas, el uso del tercer hombre alto, ... Esa defensa presionante de Aíto supuso un nuevo umbral para los árbitros que, acostumbrados a pitar cada contacto, tuvieron que aumentar el nivel de la falta personal. Los otros equipos no estaban preparados para eso y confundían 'defensa fuerte' con 'golpes fuertes'. En cualquier caso la leyenda negra que persigue al Barça en general y a Aíto en particular sobre la permisivadad arbitral para con sus defensas se hizo más fuerte y se ha ido manteniendo con los años hasta hace poco tiempo. Curiosamente el único que fue capaz de vencer esa leyenda negra fue Scariolo años después con el famoso video de Nacho Rodríguez diciendo '¡Vamos a dar hostias, eh! ¡A dar hostias!'.
Otra consecuencia de aquella liga fue la política en los fichajes de extranjeros. ¿Grandes jugadores o jugadores especialistas? Petrovic había dejado el nivel muy alto en lo que a grandes jugadores se refería y Granville Waiters era el extremo opuesto. El paso de cada uno marcaría una política distinta en sus clubes, el Real Madrid intentaría la contratación de jugadores como Brown, Simpson, Arlauckas y Sabonis mientras que el Barcelona se distinguiría por buscar un bloque más homogéneo con aportes como los de David Wood, Tony Massenburg y Darryl Middleton entre otros.
Llaman la atención las retransmisiones el Padre de Todas las Teorías Conspiratorias Baloncestísticas, Pedro Barthe. Barthe nos quería hacer creer en cada partido que los árbitros tenían un ordenador en el que iban apuntando todo lo que pasaba y que lo iban igualando (faltas de equipo, faltas personales, pasos, ...) para compensar sus propios errores a uno y otro equipo. Eso en lo que a ACB y Copa del Rey se refiere, en los partidos europeos Boris Stankovic manipulaba todo lo manipulable para que los yugoslavos lo ganaran todo. A este hombre habrá que dedicarle un post pronto.
Ahí queda el resumen de 'La liga de Petrovic'. Clasicorros saludos!
Agradecimientos:
En primer lugar gracias al Dr. Basket por su foto de Lampley-Martín y por su interés en el artículo.
En segundo lugar, gracias a todas las páginas de internet quehe visitado y que me es imposible enumerar: linguasport, descargabasket, ojosdeltigre, fcbarcelona, blogs ... sin tanta documentación y tirando sólo de memoria hubiera sido imposible hacer un artículo así. Lo mismo en cuanto a las fotos, los que las tienen en sus webs y blogs de donde las he referenciado. Si alguno lee el blog y quiere que aparezca la fuente de la foto por favor que me lo pida por comentarios y lo haré aparecer.
En tercer lugar gracias a vosotros que leéis el blog, me ha costado un poco hacer este post pero si conseguimos pasar un buen rato con él me doy por satisfecho.
